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Mostrando entradas de octubre, 2011

Sobre sincretismo y religión

En una conversación con una estudiante que trabaja el tema de la religión surgieron estas notas que me permito insertar en el blog, como muestra de otro problema conceptual: el del sincretismo. Se trata de un asunto que quiero discutir con más detalle pues, en realidad, como se puede ver, es un asunto sin resolver. Se trata de un término tan abierto que no conduce a una solución reveladora, puesto que como bien lo indicas en tu texto (refiriéndome a la estudiante) toda religión es sincrética. ¿Qué es lo que se combina, hibrida, fusiona o funde -como en la cerámica? ¿En qué combinaciones, proporciones, formas, etc. se da esa combinación? ¿Qué hay de especial en esa fusión final? Creo que allí es donde muchos de los estudios de sincretismo son limitados, pues explican poco de lo que pretenden analizar.

Sobre lo hegemónico, lo contrahegemónico y el papel social de la ciencia

Val plantea una relación doble entre la investigación social y el mundo social. Por un lado, las ciencias sociales, aunque no de manera exclusiva, han desarrollado una serie de cuestionamientos al paradigma del desarrollo y, aún más, a las bases mismas de lo que Val llama la cosmovisión civilizatoria de occidente. Pero además, al hacer eso, se ha concentrado también en el desarrollo de paradigmas alternativos, en particular poniendo atención en los movimientos sociales. Esta crítica de la cosmovisión y la búsqueda de alternativas al desarrollo surgen además en un momento específico: la crisis múltiple de este modelo de desarrollo, la movilización diversa frente a los ordenamientos sociales y ecológicos derivados de esa civilización, y la expansión de las redes de comunicación e intercambio que dan una dimensión global nueva a la crisis y a las movilizaciones frente a ella. Por ello propone la hipótesis de que se están elaborando otras racionalidades, otras formas de división y visión …

Sobre lo subjetivo y la subjetividad

Domínguez, en su reflexión, llega al problema de la subjetividad planteándolo como un tema ausente en las teorías del poder y del cuerpo de Michel Foucault. Lo que concluye es que la visión de Foucault acerca del individuo nos dice mucho sobre los dispositivos o mecanismos de poder con los que se constituyen los cuerpos, pero nos dice muy poco de lo que ella llama la subjetividad. Para enfrentar eso ella retoma el planteamiento de Csordas: se puede tomar una parte del estructuralismo social y otra parte de la fenomenología, y con eso se logra integrar la subjetividad. Domínguez sugiere que es posible hacer esta combinación a partir de las propuestas de Scheper-Huges y Lock, recurriendo a lo que se ha dado en llamar la antropología de las emociones. Según su argumento las emociones nos permiten superar la dicotomía cuerpo-mente, además de que nos acercan a distintas dimensiones de lo objetivo-social y lo subjetivo-experiencial. Igualmente se retoma la perspectiva de Haraway sobre el cu…

Sobre lo local-translocal y lo contemporáneo-transgeneracional

Uno de los problemas que surgen en la investigación etnográfica es el de la conexión entre lo local y lo translocal, en algunos casos transnacional. Se trata de un problema de niveles de análisis que se presenta en casi todos los proyectos, debido a la búsqueda de las conexiones entre la vida inmediata y cotidiana de los contemporáneos y los procesos que rebasan las relaciones cara a cara, las generaciones y los flujos cercanos de bienes, personas y símbolos.

Sobre la etnicidad como categoría y como objeto privilegiado

López Reyes nos acerca a un problema de investigación que implica una revisión, nuevamente, de la etnicidad, como uno de los objetos privilegiados y definitorios de la antropología en México. En este caso se trata de un estudio sobre la formación de los intelectuales indígenas. La propuesta es que más que tomar como punto de partida la lógica misma de los discursos étnicos de los representantes de esta intelectualidad, el investigador se hace preguntas sobre el origen de estos intelectuales y de su discurso. Así, López vuelve a poner énfasis en las conexiones entre instituciones y discursos amplios (iglesias, instituciones de gobierno y académicas) en la formación de este grupo. Schlitter de alguna manera también está haciendo este ejercicio, al preguntarse sobre el origen del discurso social del lekil kuxlejal. Sin embargo, ambas aproximaciones nos muestran que el problema de la suficiencia de la etnicidad como categoría analítica está aún por resolverse.

Sobre el cambio social

El ensayo de Diezmo es donde se trata directamente el tema del cambio. Para Diezmo el reto consiste en considerar al mismo tiempo dos perspectivas. Por un lado, aquellas que se enfocan en las interconexiones y los sucesivos cambios, como lo sugiere Wolf, que son perceptibles por las personas en las localidades y registradas por el etnógrafo como narraciones sobre "lo que llega" (cómo las pequeñas narraciones que el propio Diezmo introduce al respecto de los cambios ocurridos en Ya’altem, Chamula, con la llegada de la escuela y en especial de la carretera, símbolo de desarrollo pero también continuidad de las viejas veredas) o registrables también en la denominación que se usa para las personas, incluyendo parte de su experiencia vital como autoridad o como migrante en la forma de referirse a la persona. Por otro lado, están las perspectivas que se enfocan en aquello que permanece, una sustancia que le da sentido a lo que llega, el pasado y su continuidad presente (y la cultu…

Sobre la suficiencia del concepto de poder

En su ensayo, Larsson propone un marco analítico general llamado economía del poder, centrada en dos elementos fundamentales: el poder y el movimiento. Los principios que elabora provienen de una serie de tesis de Russel, quien hablaba del poder y el deseo de poder, expresado tanto en mercancías como objetos materiales (en el que se enfocó Marx) como también en objetos espirituales (la gloria, el prestigio); y de acuerdo con Russel es esta dimensión espiritual el principal motor de la sociedad. Bourdieu retomó estas ideas y elaboró la economía de la práctica, poniendo énfasis en el capital simbólico y las prácticas simbólicas (referidas al prestigio). Toda economía es simbólica en tanto implica una valoración (conocimiento, reconocimiento, desconocimiento) o un juego de prestigio. Lo social entonces son cuerpos en posiciones y relaciones, que actúan en campos de fuerza cuya lógica se explica por factores que están más allá de intenciones e interacciones individuales.