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Mostrando entradas de julio, 2012

Réplica de Martin Larsson 1

Primero que nada quiero aclarar que las diferencias que he señalado con el trabajo de José Luis, se hace por las similitudes del planteamiento. Los lenguajes de poder ofrecen, sin duda, una manera teóricamente muy poderosa de acercarse a lo que ocurre en momentos específicos.
Lo que a mí me ha interesado es entender cómo utilizar esta herramienta en la práctica, pero también cómo conceptualizar diferentes aspectos del concepto. Tal vez en el camino ya no hablo de lenguajes de poder como lo pensaba José Luis, pero es parte de la interpretación y el uso. Por mi cuenta estoy convencido de que hablamos de lo mismo.

Respuestas por una antropología del poder 02 (o Lenguajes de poder como objeto etnográfico)

La idea de los lenguajes de poder surgió de una confrontación, del tipo de confrontaciones que se tienen en el campo académico. Se trataba de una lucha conceptual, de las que a veces llevan cargas “políticas” específicas (desde campos en los que se exige un posicionamiento unívoco) y en ocasiones también “éticas” y “estéticas” (es decir, sobre la manera de decir las cosas: por ejemplo, el disgusto por la “descalificación” de los otros, como decía un dictamen que recién recibí de un artículo que estoy por publicar). Es en una "lucha conceptual", digamos así, en la que me he colocado al argumentar en favor de una Antropología del Poder y del estudio de los Lenguajes de Poder (un posicionamiento que Martin me pide explicar con más detalle al hacer su crítica de mi conceptualización de los Lenguajes de poder). Empezaré a responder analizando el origen de mi inconformidad en el debate académico.

Respuestas por una antropología del poder 01

Una de las grandes dificultades de esta etnografía del poder que he propuesto en muchos textos es que falta aún desarrollar muchos de los conceptos, o incluso de resolver su delimitación y su contenido con mayor precisión, evaluando al mismo tiempo su pertinencia o la necesidad de nuevos conceptos. Uno de ellos, al que seguramente le debo dedicar más análisis y evaluación, es el de “lenguajes de poder”.